FALSAS EXPECTATIVAS DE LA COMEDIA ROMÁNTICA MEXICANA

Parodias desgastadas de la sociedad mexicana o puro entretenimiento

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Si algo tiene el cine es la capacidad de sacarnos de la realidad para llevarnos a través de una ficción a conocer un mundo diferente en donde todo es posible, la comedia romántica; aunque muchos suelen criticarlo es uno de los géneros cinematográficos que más cumplen este objetivo, ya que partiendo de un tema universal como el amor, lleva a la mente de cualquiera a pensar que todo es posible en un mundo feliz y nos vende fácilmente esta utopía visual porque la necesitamos.

Partiendo de que el objetivo básico del cine es entretener, el género cinematográfico de comedia romántica además; ofrece ese deseo básico de cualquier ser humano, me refiero a la necesidad de encontrar el amor; por eso este género es uno de los más exitosos en la industria cinematográfica a nivel mundial. La comedia romántica se ha vuelto algo más allá que puro entretenimiento; es un reflejo constante de la condición humana que pese a siglos de evolución y los nuevos recursos tecnológicos, confirma que el amor sigue siendo básico y primitivo.

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Hablar de emociones es complicado, sobre todo en una sociedad como la mexicana

En donde la violencia de género y los complejos generacionales siguen estando presentes en cada familia; crear personajes que retratan esta realidad no es tarea fácil para los escritores de este género; que en México por mucho que lo intenten hasta ahora, se han quedado muy cortos.

Por ejemplo, La Boda de Valentina (2018) es otro de los muchos intentos por querer alcanzar el éxito en taquillas como en su momento lo hizo Nosotros los nobles (2013), La Boda de Valentina en la que actúan Marimar Vega y Omar Chaparro, tiene una buena idea pero personajes que no alcanzan a conectar del todo.

En general, la comedia romántica cumple siempre la misma premisa en la que el amor debe triunfar por sobre todas las cosas

Y su éxito radica en la forma de contarla y sobre todo en la empatía que se logra con los personajes. Recordemos que este género, surgió en el mundo como una necesidad de levantar el estado de ánimo en la época de la Gran Depresión en Estados Unidos; eran películas en las que se mostraba cómo una pareja podía ser feliz a pesar de las adversidades, finalmente entretenimiento puro.

Para los mexicanos, tanto la comedia como el drama son parte de su vida diaria, por lo tanto; la audiencia de este género merece buenas historias que de verdad hagan soñar, que profundicen en los personajes, que presten atención en los diálogos y que tomen más enserio a este público que es juzgado por el simple hecho de querer creer en el amor.

En el pasado, en México este género ha sido la oportunidad para tratar fenómenos sociales con humor e ironía. Películas como Enamorada (1946), Cilantro y perejil (1995), Sexo, pudor y lágrimas (1999) o Amar te duele (2002); tocaron temas como la pobreza, la discriminación y la violencia de género desde el humor; ahora con el nuevo despegue del género de comedia en México, la industria cinematográfica nacional tiene la oportunidad de reivindicarse o seguir haciendo parodia de una sociedad mexicana llena de clichés y chistes locales de doble sentido.

Pese a esto y aunque parezca increíble, la producción de cine mexicano sigue rompiendo récord histórico desde 1958

Cada año se hacen más películas, colocando a México entre los 20 países con mayor producción en el mundo y dentro de los tres primeros en Latinoamérica, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el género de comedia romántica sigue siendo el top número uno en taquilla.

La comedia romántica mexicana queda siempre por debajo de la norteamericana; por la cercanía que tiene México con Estados Unidos es imposible comparar el producto nacional con comedias románticas como Crazy stupid love (2011), 500 días juntos (2009), Annie Hall (1978) o el El diario de Bridget Jones (2001). Cuyas historias de amor suelen anteponerse ante las películas mexicanas; ya que están cargadas de personajes que enamoran, de emociones que conectan sin importar nacionalidades y todo eso enmarcado por una dulce y graciosa historia de amor. Contrario a lo que pasa en México, donde la producción de comedia romántica se ha pensado más para su distribución que para la audiencia a la que va dirigido; ya que tiene como prioridad una cara conocida y los mejores patrocinadores por sobre la historia.

Definitivamente este género es comercial pero ¿qué les cuesta señores? si estas historias las tomáramos todos con más seriedad, se harían valer con más gusto cada peso que gasta un mexicano por ver cine nacional; se juzgaría diferente no sólo a este género; y sobre todo no se crearían falsas expectativas en la audiencia mexicana, expectativas que en lugar de ilusionarnos; nos dejan más tirados en la calle de la amargura que en las redes del amor.

Por Viridiana Marín Marín

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