EL AMOR Y LA SOLEDAD VAN SIEMPRE DE LA MANO

¿Es posible vivir el amor y la soledad al mismo tiempo?

El amor tiene el poder de unir a las almas más indomables y hacer que surjan las historias más bellas pero a veces no evita el sentimiento de estar solos. Es una palabra pequeña con tan sólo cuatro letras, que puede llegar a provocar una explosión de emociones indescriptibles. 

Por eso, es importante preguntarnos si el amor y la soledad se pueden vivir al mismo tiempo.

Nuestra media naranja

En la antigua Grecia, Platón expuso en la enseñanza de Aristófanes, de su obra El Banquete, que existía el origen de la raza humana perfecta, y que estaba compuesta por 4 brazos, 4 piernas y 2 cabezas, unidos en una forma circular, pero éstos al sentirse superiores se atrevieron a desafiar a los Dioses, y para castigar su osadía fueron separados.

Cada mitad fue arrojada en diferentes partes del mundo, por lo que eternamente estos seres “casi perfectos” buscarían a su otra mitad.

Es por esto que, por muchos años, hemos tratado de encontrar a nuestra media naranja, porque tenemos la necesidad de sentirnos amados, y en la búsqueda a veces tropezamos con personas incorrectas, pero caemos en la necedad de seguir insistiendo hasta encontrar a esa pieza con la que embonemos para evitar estar solos.

 

Un desamor para encontrar el amor

Sin embargo, al querer hallar a esa persona amada, caemos en el error de terminar una relación y enseguida nos dejamos envolver en otra, sin poder procesar el duelo. Desafortunadamente, caemos en este círculo vicioso porque pensamos que la soledad será nuestra enemiga.

El problema es que nos hacemos dependientes de la persona y nos llenamos de inseguridades, además de que estamos más susceptibles emocionalmente y queremos la compañía de otros, para que llenen ese vacío existencial que nos carcome el alma.

Un error muy habitual es que creemos que tener pareja es sinónimo de felicidad cuando en realidad queremos evitar estar solos.

Lo anterior es porque volvemos a caer en la dependencia emocional, de sentir que tenemos a alguien que nos cuide y nos dé seguridad, ya que creemos que nosotros no podemos cuidarnos, y que necesitamos de la compañía de alguien para que vea el mundo por nosotros.

 

La soledad no es nuestra enemiga

Por otra parte, el no tener la autoestima suficiente provoca que no seamos capaces de andar solos por la vida, ya que unos gramos de amor nos harán recobrarla y seremos afortunados de nuevo.

Queremos suplantar y llenar ese hueco con el cariño de alguien más, para poder sentirnos menos depresivos. Aunque a veces, en lugar de curarnos, salimos más lastimados, o peor aún, dañamos a esa otra persona.

 

El amor y la soledad

La soledad no debe ser nuestra enemiga, al contrario, cuando pasamos un tiempo con nosotros mismos, adquirimos la capacidad de descubrir lo que nos gusta y lo que queremos en otra pareja, para evitar caer en una relación tóxica.

Como dicen: “más vale solo que mal acompañado”.

 

Por Flor Vega Castillo

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