El CERDO DEBE SER TU MASCOTA, SEGÚN EL ZODIACO CHINO

Tu mascota y tu personalidad, con base en el año chino

 

El año nuevo chino ya comenzó y nos llena con su mitología, y en este 2019 se celebra el Año del Cerdo.

Pero, no ahondaremos en la historia del horóscopo chino, más bien te diremos por qué un cerdo debe ser tu mascota con respecto a tu personalidad, según el signo del zodiaco chino.

El cerdo dentro de la astrología china representa fertilidad y virilidad. Pero más allá de eso, es un ser noble. Y como dicen, una mascota es el reflejo del carácter del dueño.

Si eres una persona social y abierta ante nuevas ideas, también muy directa y tu honestidad te caracteriza, el cerdo es tu mascota. A veces lastimas a las personas por tu sinceridad, pero eres detallista, y en ocasiones algo incrédulo.

Eres un apasionado de la vida, por lo que eres el alma de la fiesta, pero eres tan responsable que trabajas demasiado. Tu buen corazón es tu característica principal, por lo que siempre estás ayudando a tus amigos.

Algunas cualidades del cerdo, con base en la astrología china son: lealtad, sociable, generosidad, servicial, paciente. Así que si te identificas con estos caracteres, ve pensando en tener como mascota a un cerdo.

Tal vez, pienses que  un cerdo será muy sucio, en comparación con un gato o perro. Pero, no, al contrario, son extremadamente limpios, y también cariñosos.

Una mascota es un ser que te acompañará en la vida, y a veces tanto puedes llegar a conectar, que el carácter se parece. Es por eso, que si tu personalidad es extrovertida y eres franco, tu mascota debe ser un cerdo.

Dentro del horóscopo chino, el año del cerdo representa riqueza. Entonces, más que la buena fortuna, ganarás una mascota que se acople a tu esencia.

Cambia los estereotipos de que por mascota debes tener un perro o gato, y  sigue las enseñanzas del año chino. Además, los mini pigs están de moda.

Ya sabes, si tu personalidad es como la mencionamos unas líneas arriba, entonces ve preparando a tu próxima mascota: un cerdo.

 

 

Por Flor Vega Castillo

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