MEATLESS MONDAY, UN MOVIMIENTO DE LUNES SIN CARNE

Un movimiento que beneficia a tu salud y da un respiro al planeta

¿Ya escuchaste sobre “Meatless Monday” o lunes sin carne? Este no es un movimiento nuevo. Desde la Primera Guerra Mundial, la Administración de Alimentos de Estados Unidos pidió reducir el consumo de algunos alimentos básico. Con el motivo de ayudar a los esfuerzos de la Guerra.

“Meatless Monday” y “Wheatless Wednesday” se presentaron para ayudar a la causa. Más de 13 millones de personas firmaron para unirse y apoyar. Hoy en día es un movimiento global al que México se unió hace algunos años.

Meatless Monday reapareció en 2003 gracias a una campaña lanzada por la Escuela Pública de Salud Johns Hopkins Bloomberg. La propuesta es: dejar de consumir carne, pollo, pescado o res todos los lunes, sustituyendo por semillas, frutas, verduras y granos.

Básicamente una dieta vegana, alta en nutrientes y muy favorable para la salud.

¿Por qué los lunes? Varias investigaciones dicen que el 35% de las personas ven el lunes como un nuevo comienzo.

Es el día en que un mayor número de personas están abiertas a temas de salud como empezar una dieta; dejar de fumar o comenzar con una nueva rutina de ejercicio. Es el día ideal para cambiar hábitos que duren toda la vida.

Lo más impresionante de este movimiento son los beneficios que le das a tu cuerpo y al planeta. Pero, en especial, a tu salud.

Estoy segura que te vas a impactar, un día a la semana suena poco, pero los beneficios son muchos.

Dejar de comer carne todos los lunes reduce tu ingesta anual de grasa un 15%. También, previene enfermedades cardiacas, ya que el consumo de frutas, verduras y granos enteros es mayor.

Simplemente, al comer una porción de cada uno diariamente, se reduce un 5% la probabilidad de tener un ataque cardiaco.

También está comprobado que el consumo de carne roja y procesada aumenta el riesgo de padecer cáncer. Por lo que no comerla un día a la semana y mezclarla con más nutrientes, ayudarán a reducirlo drásticamente. ¿Fácil verdad?

Muchas investigaciones sugieren que las dietas a base de plantas, especialmente las que tienen poca carne procesada, pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

Una dieta basada en vegetales puede disminuir el consumo total de calorías. Esto ayuda a mantener un peso saludable; un componente clave para prevenir y tratar la diabetes.

¿Pero qué hay de los beneficios que #meatlessmonday le da al planeta?

La primera razón y más poderosa es el agua, que es vital para la vida y tristemente las empresas se la están acabando. Primero, porque las necesidades de agua del ganado son mayores que la de las verduras y los granos.

Para que te des una idea, se utilizan 7 mil litros de agua para producir solamente medio kilo de carne. Además, entre lo que bebe el animal, hasta lo que se utiliza para su producción industrial, es un mundo. Claro, si lo comparamos con los 147 litros para producir medio kilo de verduras.

Otros estudios muestran que la producción de carne produce muchos más gases de efecto invernadero que las verduras. Esto ha producido el calentamiento global que estamos viviendo actualmente. ¿Sabías que 1 kilo de carne produce 30 kilos de gases?

Por último, la industria de la carne usa demasiada energía para producir granos para el ganado. Por lo que, si usara los granos para alimentar a las personas, siguiendo una dieta vegetariana, alimentaría a 840 millones.

Yo llevo 2 años siguiendo el lunes sin carne y los beneficios han sido incontables. El mejor es que me siento más ligera y con mucha más energía.

Únete a este movimiento, no necesitas ser vegetariana para poner tu granito de arena al planeta y vivir más sana.

 

Te dejo una opción de menú para un #meatlessmonday:

Desayuno: avena con leche de almendras y blueberries + jugo verde.
Snack: zanahorias con hummus.
Comida: bowl vegano (frijoles + camote + arroz salvaje + espinacas + pepino + aguacate).
Cena: taquitos de champiñón a la mexicana.

Un restaurante que te recomiendo, ya que la comida no sólo es saludable, sino deliciosa: Forever Vegano

 

Por María José de León

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