HORNEA DELICIAS PARA REDUCIR EL ESTRÉS

Reducir el estrés es posible experimentando la técnica de “mindfulness” al hornear tus postres favoritos

Si en algún momento has horneado un pastel, aunque sea de cajita, probablemente sepas que es una actividad muy relajante y, por si no lo sabías, los productos horneados además  nos ayudan a sentirnos bien y a reducir el estrés.

La repostería siempre será una buena alternativa para encontrar distracción ante el agitado ritmo del día a día.

 

LA MEJOR Y MÁS BARATA TERAPIA PARA REDUCIR LA ANSIEDAD

Una de las mejores formas de despejar la mente y mantenerla activa al mismo tiempo, consta de hornear una dulce receta. Es una actividad que enciende una gama completa de nuestros sentidos, permitiéndonos ver, oler, oír, saborear y sentir desde su preparación hasta que llevamos un trozo a la boca.

Una experiencia sensorial que combina actos meditativos al medir, cortar, batir y mezclar ayudando a mantenernos en el “aquí y el ahora” y fuera de pensamientos ansiosos o depresivos. No por nada, hoy en día se considera una herramienta terapéutica para combatir la depresión.

Wall Street Journal en su informe “A Road to Mental Health Through the Kitchen” (“Un camino hacia la salud mental a través de la cocina”), revela que ir a la cocina suele ayudar a los pacientes que sufren de ansiedad y depresión, ya que desarrollan habilidades para cocinar y comer de forma saludable y, al mismo tiempo que se hace hincapié en una actividad singular que saca sus mentes de sus pensamientos negativos. Descubre más aquí.

Hornear requiere toda nuestra atención; por ello, se considera una forma de experimentar el “mindfulness”.  Los psicólogos llaman a este tipo de terapia “activación conductual”, y su popularidad parece natural, ya que fomenta la actividad orientada a objetivos.

 

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COMPARTIR NUESTRAS CREACIONES TAMBIÉN NOS HACE SENTIR BIEN

Otra razón por la que hornear nos hace sentir bien es porque podernos compartirlos con otras personas para que lo disfruten, ello le agrega un significado emocional. Después de todo, en México y otros países, hacer y dar comida es una expresión de amor. Conoce más en este website de Huffpost.

A veces, o en mi caso, no encontramos las palabras para expresar lo que sentimos, y al cocinar u hornear algo logramos expresar esos sentimientos de aprecio, agradecimiento o simpatía.

Asimismo, hornear para otros se podría considera una forma de altruismo. Además de aumentar la sensación de bienestar y contribuir al alivio del estrés también, nos hace sentir que hemos hecho algo bueno por el mundo (o por lo menos a las personas de nuestro alrededor) en un acto desinteresado.

 

GALLETAS CASERAS DE MANTEQUILLA, UNA SENCILLA RECETA PARA REDUCIR EL ESTRÉS

INGREDIENTES

    • 125g de mantequilla
    • 160g de azúcar
    • 2 huevos
    • 450g de harina cernida
    • Ralladura de limón
    • 1 sobre de levadura química
    • 1 pizca de sal
    • Cortadores para galletas

 

 RECETA:

    1. Mezclar la mantequilla y el azúcar, a temperatura ambiente, con la ralladura de limón, una pizca sal y los 2 huevos.
    2. Añadir la harina cernida mezclada con la levadura química
    3. Amasar hasta conseguir una masa uniforme y bien integrada..
    4. Colocar la masa en un recipiente y cubrirlo con film transparente.
    5. Refrigerar al menos media hora para que la mantequilla se endurezca.
    6. Espolvorear una superficie plana de trabajo con harina y, sobre ésta, extender la masa con el rodillo hasta obtener una capa de unos 6 milímetros.
    7. Presionar tus cortadores de galletas favoritos sobre la masa.
    8. Coloca las galletas separadas entre sí en la bandeja del horno, sobre papel encerado, y hornea durante 10 minutos a 180ºC hasta que queden blanquitas. Ojo: evita que se doren porque se queman y toman un sabor amargo
    9. Te dejamos este video para que las decores tus galletas con un glaseado:

 

 

 

IMPORTANTE

Si le tienes fobia a cocinar u hornear, claramente no es para ti esta terapia. Es una actividad para los que empezamos con un nivel de confort básico en la cocina. Mientras no sea estresante ni obligatorio, es una actividad que logra ser beneficiosa para todos.

¡Panza llena, corazón contento!

 

 

Consuelo Telich

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